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Universidades: enseñar puede ser un negocio

¿Es posible catalogar a las universidades privadas como un buen negocio? En términos jurídicos un negocio es una operación que se fundamenta en la transacción a través de la cual dos o más partes intercambian bienes y servicios conforme a un determinado precio formalizándose mediante de un contrato. Por su parte, la Ley establece que las universidades privadas, son entidades sin fines de lucro, aunque en la práctica funcionan como empresas destinadas a conseguir el máximo de utilidades, así como también  que  en el negocio de la compra y venta de conocimiento son participes tanto personas físicas, jurídicas, iglesias, y hasta bancos comerciales.

Estos institutos acogen a una población que supera los 500,000 estudiantes que buscan alcanzar un título de grado – en su mayoría – jóvenes con deseos de superación, pero también adultos, que quieren mayor capacitación para competir en un mercado que se torna cada vez más especializado.

La rentabilidad del negocio 

Cada institución privada cuenta con diversas formas de generación de ingresos para sus sustentos. Una persona que quiera ingresar debe pagar desde el derecho a un examen de admisión, la admisión en sí misma y el costo de la carrera que elija, la cual consta de una determinada cantidad de créditos que se dividen en asignaturas, pagadas mensual, trimestral o cuatrimestralmente; sumando también el costo de reinscripción de cada período, lo que forja un gran costo.

No pagan impuestos

La Ley establece que el Estado tiene la responsabilidad de financiar la educación superior pública, pero también de contribuir al financiamiento de la privada. Para ello se vale de la normativa que dispone a las universidades privadas como instituciones sin fines de lucro, exonerándolas de impuestos, arbitrios, pagos de derecho y contribuciones en general.

Sin fines de lucro

El Sistema Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología se encuentra integrado por instituciones organizadas como entidades sin fines de lucro, en tal sentido, los ingresos adquiridos como resultado de su gestión deben ser empleados para su consolidación y desarrollo. Para la creación de una institución de educación superior, o extensiones de las ya existentes, se tiene que solicitar al Ministerio su aprobación como tal, es decir, la solicitud deberá ir acompañada de los documentos establecidos por el reglamento elaborado para tales fines, para que gocen de autonomía administrativa, institucional y académica.

Las donaciones

Las universidades privadas están habilitadas para recibir donaciones tanto de personas físicas como jurídicas, todas ellas libres del pago de impuestos.

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